Al caer la tarde vendrá el silencio
Con su traje de hojas, tendidas al viento
Vendrá de cerca o tal vez de lejos
Marchando al compás de mis pasos
o a paso de paso ajeno.
Al morir el sol llegará discreto
Con su cabellera de trinos del campo
Y su maleta de motores viejos
Me gusta cuando sorpresivamente aparece
Después de un golpe, después del trueno
Cuando canta y ríe sin que lo puedas notar
Cuando te toma y te envuelve en un mar de paz
Enigmático señor
Centinela de los tiempos
Qué razón te hace callar
Es la culpa o es el despecho
Por qué espías, por qué delatas
Al amante con sus secretos.
Lo cierto es que Don Silencio
que acompaña de niño a viejo
Cuando mueres te da un minuto
A menos que ladre un perro.
Luego te sigue a la tumba
Como si fuera el amante eterno
Como si fuera la voz de Dios
O la arena para el desierto.
Al hacer pausa la tarde
Llegará el señor silencio
montado sobre un mosquito
hasta a mi cuarto, hasta mis versos
para enseñarme la poesía
de la quietud del universo